Durante 2024 y 2025 nos hemos acostumbrado a la IA como si fuera un oráculo moderno: le preguntamos cosas y nos responde. Chatbots, copilotos, asistentes… útiles, sí, pero todavía reactivos.
En 2026 eso cambia de verdad. Entramos en la era de la IA agentiva.
De preguntar a delegar
La diferencia clave no es técnica, es conceptual:
- Chatbot: espera instrucciones. Le preguntas, responde.
- Agente autónomo: tiene objetivos. Observa, decide y actúa por ti.
Un agente no solo te dice cómo hacer algo:
👉 lo hace, lo comprueba y lo repite si hace falta.
Ejemplos simples:
- Organiza tu agenda según prioridades reales.
- Detecta problemas antes de que los notes.
- Optimiza procesos sin que tengas que intervenir.
El hardware ya va por delante
Esto no sería posible sin un cambio silencioso pero clave: el hardware.
En el CES 2026 ya se han visto portátiles como los LG gram 2026 y otros equipos que integran NPU (Neural Processing Units).
¿Traducción?
La IA deja de depender siempre de la nube y empieza a ejecutar tareas localmente, en tiempo real y sin supervisión constante.
Ventajas claras:
- Menos latencia
- Más privacidad
- Menor consumo
- Agentes funcionando en segundo plano, siempre activos
La predicción: la IA se vuelve invisible
Mi opinión es clara: la IA no va a desaparecer, va a desaparecer de la vista.
En 2026:
- No “usas” IA.
- Trabajas con sistemas que ya la integran.
La IA se convierte en parte del flujo diario, como hoy lo es el sistema operativo o el correo electrónico. No piensas en ella, pero si falta… se nota.
Y esto solo acaba de empezar.